martes, 10 de noviembre de 2009

Visita de Papá Don Bosco












Don Bosco... ¿fue siempre muy paciente?

Es un hecho poco conocido y que nunca aparece en las biografías de don Bosco. Se teme que su imagen quede dañada. Nosotros creemos que mientras más verdadero es don Bosco, su figura va creciendo ante nuestro concepto, y sobre todo se nos va haciendo más imitable.

Encontramos en las Memorias Biográficas, vol. IV, pág. 432, el siguiente hecho:

“Le movía el amor de la justicia y de las almas y no la pasión. Entre las faltas más graves enumeraba don Bosco la desobediencia, cuando tomaba casi el aspecto de revuelta. Cierto día, un alumno ya mayor, pese a las repetidas órdenes, acompañadas de ruegos y pacientes exhortaciones, se negaba con obstinación e insolencia a obedecer, en un asunto de mucha importancia. Estaban presentes los compañeros. En aquel momento no podía ni debía ceder: era necesario impedir un escándalo, pero no admitía la idea de ocasionar ningún daño a aquel su hijito, despidiéndole. Así que, después de concentrarse un momento, invocó al Señor y le soltó una bofetada. Aquello fue como un rayo. Todos los muchachos concibieron vivo horror por la desobediencia, pues nunca habían visto al Superior castigar de aquel modo. Don Bosco se cubrió el rostro con las dos manos. El muchacho, estupefacto, bajó la cabeza, obedeció instantáneamente y, a partir de aquel momento, se convirtió en uno de los mejores del Oratorio. Muchos años después nos narraba don Bosco este caso y decía: la cosa resultó bien, pero no aconsejaré a nadie que corra este riesgo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Nos llamaremos Salesianos


El año 1859 fue especialmente importante para los proyectos de Don Bosco y la naciente obra de los Oratorios en Turín.
El santo sacerdote hacía tiempo que venía dándole vueltas a la idea de fundar una congregación religiosa. Eran tiempos difíciles para tal empresa después de las leyes anticlericales promulgadas en Italia algunos años antes. Pero el consejo del propio ministro Ratazzi de fundar una sociedad que mantuviera los compromisos civiles de sus miembros y el apoyo de Pio IX - en la visita que el propio Don Bosco hizo al Santo Padre en 1858 - recomendándole que los socios se comprometieran con votos religiosos, dieron al director del Oratorio la orientación definitiva para su proyecto.
Años antes, Don Bosco fue poco a poco preparando el terreno. A sus mejores muchachos los fue orientando en el discernimiento vocacional y en la opción sacerdotal. Los clérigos Reviglio, Rua, Francesia, Cagliero…, jóvenes del oratorio que crecieron junto a Don Bosco, constituyeron el primer núcleo de la futura Congregación.
En 1852, Don Rua recoge en un acta la reunión tenida en las habitaciones de Don Bosco en la que el santo proponía a un grupo de jóvenes la práctica de algunos ejercicios de piedad semanales. Dos años más tarde, comprometía a cuatro de ellos en un “ejercicio práctico de caridad hacia el prójimo”. Desde aquel día, escribe Don Rua, “fue puesto el nombre de salesianos a los que se propusieron y se propondrán dicho ejercicio”.
Y así, en la sencillez de estas palabras, en la noche del 26 de enero de 1854, se plantaba la semilla de la Congregación Salesiana. Meses más tarde, Miguel Rua hizo votos privados ante Don Bosco.
El momento definitivo llegó en 1859. El 18 de diciembre, después de una semana de reflexión, acudieron a la habitación de Don Bosco para responder explícitamente a su propuesta. El acta de la fundación de la Congregación ha guardado celosamente los nombres de los que se comprometieron definitivamente con Don Bosco aquella noche: Don Vitorio Alasonatti, Don Angelo Savio; el diácono Miguel Rua; los clérigos Juan Bonetti, Juan Cagliero, Carlos Ghiravello, Juan Bautista Francesia, Segundo Pettiva, José Bongiovanni, Domingo Ruffino, Celestino Durando, Juan Bautista Anfossi, Antonio Rovetto, Francesco Cerruti.
Aquellos primeros “salesianos” se propusieron trabajar en “la obra de los oratorios con espíritu de caridad a favor de la juventud abandonada y en peligro”.
Tras la reunión de fundación, quedaba un largo camino para el reconocimiento de la Congregación y la aprobación de las Constituciones por la Santa Sede. Pero el momento del 18 de diciembre tiene la portada de los grandes acontecimientos. Quedará para siempre en la historia de nuestra familia como un momento fundante al que volver con el corazón agradecido y el compromiso de una constante y siempre creativa renovación carismática.
Este 2009, año en que celebramos el 150 aniversario de la fundación de la Congregación Salesiana, es una oportunidad para agradecer a Dios tanto dones dados a nuestra familia y ocasión propicia para un retorno a Don Bosco en el espíritu de aquellos primeros tiempos llenos de esperanza.
La semilla, no nos cabe duda, ha fructificado el ciento por uno.

martes, 8 de septiembre de 2009


Amar a lo coreano

Por un viaje de negocios me tuve que meter a aprender lo básico de la lengua coreana, lo que me pudiera sacar de apuros en algún momento. Mi sorpresa fue enorme y gratificante el esfuerzo por ir más allá de los buenos días o buenas noches en coreano.

Descubrí que en esa lengua, hombre ( saram ) significa "el ser que vive". Así, las palabras hombre ( saram ), vivir ( sarda ) y vida ( sarm ) comparten la misma raíz ( sar ). Ningún ser vivo, excepto el ser humano, es llamado "el ser que vive" ( saram ). La palabra se aplica tanto al hombre como a la mujer.

Más interesante todavía fue notar que los verbos vivir ( sarda ) y quemar ( sarûda ) también compartían la misma raíz. En rigor, sarûda significa más que simplemente quemar. Significa quemar hasta desaparecer. Así, hombre sería el ser que se consume por el fuego. El hombre es el ser que se quema hasta la destrucción total. Con esto, el ser humano podría caracterizarse como el ser que quema su propia carne hasta la destrucción total.

Muchos consideran que también la palabra amor ( sarang ) procede de la misma raíz que hombre, vivir y quemar . De este modo, la actividad propia del hombre ( saram ) sería dar amor ( sarang ). El hombre sería, por tanto, el ser que quema su propia carne hasta la destrucción total para amar y por amor .
No sé si en Corea se dan cuenta de la riqueza y la significación de ese vocabulario, pero para mí fue todo un descubrimiento. Claro está que eso de "quemar su propia carne hasta la destrucción total", lo utilizamos en sentido metafórico, aunque el "holocausto" que implica el amor no es menos real que ese "quemar la carne".

No cabe duda que, para el que ama, el sacrificio del yo en favor del otro es el pan nuestro de cada día. O, dicho en otras palabras, el que ama sí que sabe lo que significa poner toda la carne en el asador... Todo lo contrario al falso amor que siempre se está preguntando si esta relación ¿me hará feliz a mí? El que ama se pregunta más bien si su donación hará al otro más feliz.

martes, 11 de agosto de 2009

Poner la cabeza junto a don Bosco (D. Albera)



Tenemos un poco más de 40 fotos originales de don Bosco. Una de ellas, nos deja ver al santo en el momento de su actividad pastoral que más le gustaba: confesando a sus muchachos. La historia de la foto es curiosa. En esos tiempos de los inicios de la fotografía no había instantáneas, sino que se necesitaba tiempo largo para que la placa pudiera ser impresa.

Se preparó el grupo para la fotografía. Cuando el fotógrafo tenía todo preparado para la foto, un chiquillo que posaba como penitente en el confesionario junto a don Bosco, no lograba quedarse inmóvil por varios segundos, porque estaba muy nervioso. El fotógrafo se impacientaba y pidió a don Bosco que escogiera a otro niño. El Santo le digo con afecto al chiquillo: mira, Pablito, pon tu frente junto a la mía y te sentirás tranquilo y todo saldrá bien. Así lo hizo el niño. Logró tranquilizarse y la foto se tomó. Está muy bien lograda y la conocemos en todo el mundo. Lo curioso es que aquel Pablito de la foto llegó a ser salesiano y lo conocemos como Don Pablo Albera, el segundo sucesor de don Bosco.

A todos los miembros de la Familia Salesiana nos ayuda mucho, para serenar nuestra vida y aclarar nuestra vocación salesiana, el poner nuestra cabeza junto a la de don Bosco. Necesitamos que nos transmita su carisma y su pensamiento educativo.

martes, 14 de julio de 2009

Logo de los salesianos en el mundo


LOGOTIPO DE LA
DIRECCION GENERAL




Idea central:

Don Bosco y los Salesianos en camino con los Jóvenes en el Mundo.


Descripción de los elementos

El LOGOTIPO de los Salesianos Don Bosco se compone, gráficamente, de dos pictogramas superpuestos: sobre el fondo una "S" estilizada (Salesianos) se perfila el negativo atravesando una esfera, como un globo terrestre, delimitado a derecha y a izquierda por dos cortes de colinas/dunas realizadas con una intensidad de retina del 40%. En el centro del globo, a caballo entre el sendero "S" y las dunas/colinas, se coloca la segunda imagen: una flecha que mira hacia lo alto, apoyada en tres columnas perpendiculares, encima de los cuales tres círculos rellenos ponen de manifiesto la imagen estilizada de tres personas; la primera, colocada en el centro y más alta, se encuentra en el vértice de la flecha, y las otras dos a los lados, como abrazándose con la figura del centro. Las tres personas estilizadas y la flecha hacia lo alto, presentan también la imagen de una casa normal, con techo para la lluvia (los brazos) y los pilares para sostenerla (los cuerpos de las tres personas).

En el caso de la realización a colores, el logotipo es mono-cromático, ROJO CÁLIDO (6% de azul, 100% de rosa, 82% de amarillo, 0 de negro).

La Inspiración

Las principales fuentes de inspiración de estos elementos son los artículos 7, 21 y 38-40 de las constituciones SDB:

a) Don Bosco nuestro modelo
"El Señor nos ha dado a Don Bosco como padre y maestro. Lo estudiamos e imitamos admirando en él una espléndida armonía entre naturaleza y gracia. Profundamente humano y rico en las virtudes de su pueblo, estaba abierto a las realidades terrenas; profundamente hombre de Dios y lleno de los dones del Espíritu Santo, vivía como si viera al Invisible. Ambos aspectos se fusionaron en un proyecto de vida fuertemente unitario: el servicio a los jóvenes. Lo realizó con firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón generoso: No dio (un) paso, ni pronunció palabra, ni acometió empresa que no tuviera por objeto la salvación de la juventud. Lo único que realmente le interesó fueron las almas" (C21).

b) Presencia con los jóvenes marcada por la Razón, la Religión, y el Amor:
"Para realizar nuestro servicio educativo y pastoral, Don Bosco nos legó el sistema preventivo.
Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y en el amor: no apela a imposiciones, sino a los recursos de la inteligencia, del corazón y del anhelo de Dios, que todo hombre lleva en lo más profundo de su ser. Asocia en una misma experiencia de vida a educadores y a jóvenes, dentro de un clima de familia, de confianza y de diálogo. Imitando la paciencia de Dios acogemos a los jóvenes tal como se encuentra el desarrollo de su libertad. Los acompañamos, para que adquieran convicciones sólidas y progresivamente se vayan haciendo responsables del delicado proceso de crecimiento de su humanidad en la fe". (C 38).

c) Camino dinámico que promueve protagonismo de los jóvenes:
"La práctica del sistema preventivo requiere en nosotros una actitud de fondo: la simpatía y la voluntad de entrar en contacto con los jóvenes. Aquí con vosotros me encuentro bien; mi vida es precisamente estar con vosotros. Estamos en medio de los jóvenes como hermanos, con una presencia activa y amistosa, que favorece todas sus iniciativas para crecer en el bien y los estimula a liberarse de toda esclavitud, a fin de que el mal no domine su fragilidad. Esta presencia nos abre al conocimiento vital del mundo juvenil y a la solidaridad con todos los aspectos auténticos de su dinamismo". (C 39).

d) Casa para el encuentro, la educación y la evangelización
"Don Bosco vivió una típica experiencia pastoral en su primer oratorio, que para los jóvenes fue casa que acoge, parroquia que evangeliza, escuela que encamina hacia la vida, y patio donde se comparte la amistad y la alegría. Al cumplir hoy nuestra misión, la experiencia de Valdocco sigue siendo criterio permanente de discernimiento y renovación de toda actividad y obra. (C 40).

e) Dinamismo del carisma salesiano en el mundo y en la historia
"Nuestra vocación nos pide que seamos íntimamente solidarios con el mundo y con su historia. Abiertos a las culturas de los pueblos donde trabajamos, nos esforzamos por comprenderlas y acogemos sus valores, para encarnar en ellas el mensaje evangélico. Las necesidades de los jóvenes y de los ambientes populares, y la voluntad de actuar con la Iglesia y con su nombre, mueven y orientan nuestra acción pastoral por el advenimiento de un mundo más justo y más fraterno en Cristo.(C 7).



miércoles, 6 de mayo de 2009

6 de Mayo Fiesta de Domingo Savio


Hoy es el dia de uno de nuestros patronos, Dominguito Savio. Este “grande gigante del espíritu” como lo ha definido Pío XII en ocacion de su Canonizacion el 12 de junio de 1954, sigue siendo para nosotros el uno de los mejores frutos de la Espiritualidad Juvenil Salesiana, la que cada uno de nosotros quiere, dia a dia, seguir transitandola.
A continuacion le dejamos una homilía de Don Pascual Chavez,sdb, Rector Mayor de la Congregacion Salesiana, refiriendose al testimonio de vida y santidad de Domingo...

«Examínenlo todo y quédense con lo bueno»
HOMILÍA PARA LA MISA DE SANTO DOMINGO SAVIO
(1Tes 5,12-24; Sal 118; Jn15, 7-14)



En Domingo Savio, el Señor ha querido dar a los adolescentes y a los jóvenes un “modelo de santidad juvenil”, que se distingue por la “alegría del corazón” y por la “fidelidad a los deberes de cada día”.

Para poder alcanzar esta meta, todos nosotros – jóvenes y educadores – invocamos la ayuda de Dios para crecer como hijos suyos en la alegría y en el amor y para ser transformados por el Espíritu en “alegres mensajeros” de su amor.

Domingo tenía un natural bueno y orientado a la piedad, como se puede ver de su regularidad en la vida de oración, por la mañana y por la noche, antes y después de las comidas, y de su costumbre de buscar momentos y espacios para rezar.

Quizá una de las cosas más sorprendentes es precisamente su firme voluntad de ser santo, de crecer espiritualmente, de no ser un mediocre.

En su camino de santificación, no hay duda de que Don Bosco fue para él un verdadero maestro: le recordaba que era solamente un adolescente y que debía vivir como adolescente. Por esta razón no le permitía que gastara tantas horas en la iglesia o que ayunase. Por el contrario, lo invitaba a ser un buen estudiante, a cumplir con sus deberes de casa, a superar la pereza durante los días de verano, a dedicarse de lleno al estudio, a hacer el bien a los compañeros.

Hay que decir que ya en el primer encuentro con Domingo Savio, Don Bosco descubrió que había buena madera, madera de santo: “Reconocí en aquel muchacho un alma completamente consagrada al Espíritu Santo y quedé profundamente conmovido al ver la obra de arte que había hecho ya la gracia de Dios en una persona tan joven”.

Fue, sin embargo, una predicación de Don Bosco, en marzo de 1855, el detonante que lo lanzó decididamente hacia la santidad: “Hay tres cosas que os quiero recordar: la primera es que Dios quiere que seáis santos; la segunda, que no es difícil para un muchacho llegar a ser santo; la tercera, que hay una gran recompensa en el cielo para quienes logran ser santos”. En aquel momento Domingo se hizo esta reflexión: “Durante toda mi vida no he querido sino esto! No hay razón para no serlo. De ahora en adelante me dedicaré a ello con todo el corazón y con toda la mente. Debo ser santo, no importa cuánto me pueda costar”.

He aquí el momento de la decisión de Domingo: “Incluso mi nombre significa que pertenezco al Señor, y debo ser totalmente suyo, y no seré feliz sino hasta que no sea santo. Tengo un grande deseo de ser santo y si no lo consigo, habré fracasado”.

Cuando Domingo Savio preguntó qué cosa tenía que hacer para ser santo, Don Bosco lo invitó a estar siempre alegre, a cumplir los deberes de cada día, a desarrollar una relación de amistad con Jesús a través de la oración, la Palabra de Dios y los sacramentos de la confesión y de la comunión, y a preocuparse de hacer el bien a los compañeros. Domingo asumió seriamente este programa de santidad y procuró vivir así.

Domingo murió a los 15 años, el 9 de marzo de 1857, habiendo alcanzado un alto grado de santidad, válida para ser propuesta a los adolescentes y a los jóvenes, llamados por Juan Pablo II, a ser “los santos del nuevo milenio”. Jóvenes que viven según el espíritu de las bienaventuranzas, llenos de alegría, de sentido de la vida, de piedad y de amor eficaz. Domingo Savio no es una excepción. Es un signo.

Los valores de los que es portador son válidos para todos. Dios ama a cualquier joven y le hace escuchar su voz y su energía en el íntimo de su corazón.

Domingo Savio es fruto de la gracia, de la acción del Espíritu, y también de la educación salesiana. Ésta debe tener el coraje de señalar horizontes audaces de vida, de proponer “una medida alta” de vida cristiana para vencer la tentación de la mediocridad. La adolescencia y la juventud son también tiempos para madurar en santidad.

Domingo Savio representa la palabra de Don Bosco sobre la validez de su pedagogía para hacer real esta propuesta.

Domingo Savio es una figura muy completa en su aspecto humano: responsabilidad, amistad, generosidad. Sobre todo es alguien que se caracterizó por el diálogo con el Señor, al que sintió dentro y fuera de sí, y al cual respondió con la oración, la intimidad sacramental, la pureza de corazón y con el compromiso apostólico ordinario y extraordinario entre sus compañeros.

Por medio de la educación de todo lo que es humano se puede caminar hacia la fe. Pero la misma vida de fe es educación de lo humano y representa el camino más seguro, breve y fecundo.

Que el Señor nos conceda la gracia de caminar juntos, educadores y educandos, en el camino de la vida y de la fe creando un ambiente que favorezca la confianza recíproca, el estímulo al bien y el acompañamiento personal.
Don Pascual Chavez V.