miércoles, 6 de mayo de 2009

6 de Mayo Fiesta de Domingo Savio


Hoy es el dia de uno de nuestros patronos, Dominguito Savio. Este “grande gigante del espíritu” como lo ha definido Pío XII en ocacion de su Canonizacion el 12 de junio de 1954, sigue siendo para nosotros el uno de los mejores frutos de la Espiritualidad Juvenil Salesiana, la que cada uno de nosotros quiere, dia a dia, seguir transitandola.
A continuacion le dejamos una homilía de Don Pascual Chavez,sdb, Rector Mayor de la Congregacion Salesiana, refiriendose al testimonio de vida y santidad de Domingo...

«Examínenlo todo y quédense con lo bueno»
HOMILÍA PARA LA MISA DE SANTO DOMINGO SAVIO
(1Tes 5,12-24; Sal 118; Jn15, 7-14)



En Domingo Savio, el Señor ha querido dar a los adolescentes y a los jóvenes un “modelo de santidad juvenil”, que se distingue por la “alegría del corazón” y por la “fidelidad a los deberes de cada día”.

Para poder alcanzar esta meta, todos nosotros – jóvenes y educadores – invocamos la ayuda de Dios para crecer como hijos suyos en la alegría y en el amor y para ser transformados por el Espíritu en “alegres mensajeros” de su amor.

Domingo tenía un natural bueno y orientado a la piedad, como se puede ver de su regularidad en la vida de oración, por la mañana y por la noche, antes y después de las comidas, y de su costumbre de buscar momentos y espacios para rezar.

Quizá una de las cosas más sorprendentes es precisamente su firme voluntad de ser santo, de crecer espiritualmente, de no ser un mediocre.

En su camino de santificación, no hay duda de que Don Bosco fue para él un verdadero maestro: le recordaba que era solamente un adolescente y que debía vivir como adolescente. Por esta razón no le permitía que gastara tantas horas en la iglesia o que ayunase. Por el contrario, lo invitaba a ser un buen estudiante, a cumplir con sus deberes de casa, a superar la pereza durante los días de verano, a dedicarse de lleno al estudio, a hacer el bien a los compañeros.

Hay que decir que ya en el primer encuentro con Domingo Savio, Don Bosco descubrió que había buena madera, madera de santo: “Reconocí en aquel muchacho un alma completamente consagrada al Espíritu Santo y quedé profundamente conmovido al ver la obra de arte que había hecho ya la gracia de Dios en una persona tan joven”.

Fue, sin embargo, una predicación de Don Bosco, en marzo de 1855, el detonante que lo lanzó decididamente hacia la santidad: “Hay tres cosas que os quiero recordar: la primera es que Dios quiere que seáis santos; la segunda, que no es difícil para un muchacho llegar a ser santo; la tercera, que hay una gran recompensa en el cielo para quienes logran ser santos”. En aquel momento Domingo se hizo esta reflexión: “Durante toda mi vida no he querido sino esto! No hay razón para no serlo. De ahora en adelante me dedicaré a ello con todo el corazón y con toda la mente. Debo ser santo, no importa cuánto me pueda costar”.

He aquí el momento de la decisión de Domingo: “Incluso mi nombre significa que pertenezco al Señor, y debo ser totalmente suyo, y no seré feliz sino hasta que no sea santo. Tengo un grande deseo de ser santo y si no lo consigo, habré fracasado”.

Cuando Domingo Savio preguntó qué cosa tenía que hacer para ser santo, Don Bosco lo invitó a estar siempre alegre, a cumplir los deberes de cada día, a desarrollar una relación de amistad con Jesús a través de la oración, la Palabra de Dios y los sacramentos de la confesión y de la comunión, y a preocuparse de hacer el bien a los compañeros. Domingo asumió seriamente este programa de santidad y procuró vivir así.

Domingo murió a los 15 años, el 9 de marzo de 1857, habiendo alcanzado un alto grado de santidad, válida para ser propuesta a los adolescentes y a los jóvenes, llamados por Juan Pablo II, a ser “los santos del nuevo milenio”. Jóvenes que viven según el espíritu de las bienaventuranzas, llenos de alegría, de sentido de la vida, de piedad y de amor eficaz. Domingo Savio no es una excepción. Es un signo.

Los valores de los que es portador son válidos para todos. Dios ama a cualquier joven y le hace escuchar su voz y su energía en el íntimo de su corazón.

Domingo Savio es fruto de la gracia, de la acción del Espíritu, y también de la educación salesiana. Ésta debe tener el coraje de señalar horizontes audaces de vida, de proponer “una medida alta” de vida cristiana para vencer la tentación de la mediocridad. La adolescencia y la juventud son también tiempos para madurar en santidad.

Domingo Savio representa la palabra de Don Bosco sobre la validez de su pedagogía para hacer real esta propuesta.

Domingo Savio es una figura muy completa en su aspecto humano: responsabilidad, amistad, generosidad. Sobre todo es alguien que se caracterizó por el diálogo con el Señor, al que sintió dentro y fuera de sí, y al cual respondió con la oración, la intimidad sacramental, la pureza de corazón y con el compromiso apostólico ordinario y extraordinario entre sus compañeros.

Por medio de la educación de todo lo que es humano se puede caminar hacia la fe. Pero la misma vida de fe es educación de lo humano y representa el camino más seguro, breve y fecundo.

Que el Señor nos conceda la gracia de caminar juntos, educadores y educandos, en el camino de la vida y de la fe creando un ambiente que favorezca la confianza recíproca, el estímulo al bien y el acompañamiento personal.
Don Pascual Chavez V.

Carta de Identidad del M.J.S.


En esta segunda publicacion queremos presentarles la Carta de Identidad de Movimiento Juvenil Salesiano redactado en la asamblea nacional del año 2003 en la ciudad de Funes, Santa Fe. Esta carta habla de nuestros origenes, de nuestro estílo y aquello que nos mueve en este camino de Santidad Juvenil.

1. Naturaleza de esta Carta.
Los grupos y asociaciones juveniles que, manteniendo su autonomía organizativa, se reconocen en la espiritualidad y en la pedagogía salesiana, forman de modo implícito o explícito el Movimiento Juvenil Salesiano (MJS).
Es un movimiento de carácter educativo ofrecido a todos/as los/as jóvenes para hacerlos/as sujetos y protagonistas de su crecimiento humano y cristiano, con talante misionero, abierto a los/as alejados/as, con voluntad de influir en la zona y de insertarse responsablemente en la Iglesia local.
En esta carta de identidad se encuentran los principios fundamentales que ofrecen rasgos de identidad esencial del MJS y proponen una mínima organización que garantice la vivencia de dicha identidad y asegure un camino de compromiso frente a la realidad que nos toca vivir.

2. Nuestras Raíces.
El MJS es la encarnación, en los tiempos nuevos, de la dimensión asociativa característica de la experiencia pastoral de Don Bosco (la Sociedad de la alegría y las Compañías) y de la de Madre Mazzarello (las Hijas de María Inmaculada y el Taller de Mórense).
Asume plenamente las líneas de renovación eclesial propias del Concilio Vaticano II, actualizadas para Latinoamérica por Medellín, Puebla y Santo Domingo y para la Argentina por nuestros Obispos.
Se inserta de lleno en el Proyecto Educativo Pastoral Salesiano.

3. Criterio Oratoriano.
El MJS, inspirado en los pilares del Sistema Preventivo –fe (Religión), razón, amor (amorevolezza)-, es para todos/as casa que los recibe, parroquia que los evangeliza, escuela que los encamina a la vida y patio donde pueden encontrarse como amigos/as y vivir en alegría.

4. Movimiento Abierto.
El ambiente creado por el MJS está abierto a todos/as los/as jóvenes, haciendo una opción preferencial por los más pobres. Los/as acepta en sus varios niveles de maduración humana y cristiana, y se abre a la pluralidad de sus intereses y expectativas.

5. Pertenencia.
Al MJS lo componen los/as jóvenes identificados con la Espiritualidad Juvenil Salesiana (EJS) que pertenecen a algún grupo de la Obra Salesiana. También pueden pertenecer al mismo los grupos que, viviendo esta espiritualidad, son animados por algún miembro de la Familia, aún fuera de la Obra Salesiana.
D
e esta manera el MJS integra distintos modos de agrupación y organización (grupos, asociaciones, comunidades, movimientos).
Esta pertenencia se hace realmente efectiva cuando cada grupo vive con los restantes la experiencia de comunión a la que está invitado como MJS.

6. Dimensión Comunitaria.
En las casas salesianas, los grupos, las asociaciones, las comunidades y los movimientos encuentran en el MJS una experiencia de comunión y participación que se expresa en la vida de la propia comunidad educativo-pastoral.

7. Espiritualidad Juvenil Salesiana.
La Espiritualidad Juvenil Salesiana, corazón del MJS:
- Es una experiencia de Dios en la vida cotidiana; y en ella nos encontramos con Cristo, Buen Pastor, Señor de la historia, vivo, cercano y amigo; que mueve al esfuerzo para vivir con optimismo y alegría las propias responsabilidades;
- Experimenta la presencia maternal de María, que acompaña como Madre y Auxiliadora y nos enseña, como ella, a estar disponibles al proyecto de Dios y a reconocer su acción en la historia;
- Conduce a un compromiso responsable por el Reino, anunciando y denunciando desde el Evangelio, en el servicio generoso para promover la vida, preferencialmente de los/as jóvenes más pobres;
- Es fruto del Espíritu que enciende y contagia en el corazón de los/as jóvenes una especial sintonía con Don Bosco y Madre Mazzarello, profetas de los “cielos nuevos y de la tierra nueva”.
- Propone un estilo de oración que se nutre en el encuentro vivido con el hermano y se caracteriza por la escucha de la Palabra, la celebración de la Eucaristía (fiesta de la comunión) y de la reconciliación (fiesta del perdón).
- Descubre que el ambiente oratoriano donde se vive y contagia la EJS deja una impronta para toda la vida.

8. Camino de Santidad Juvenil.
Esta espiritualidad se ofrece como camino de fe y de santidad juvenil vivido en comunidad y adecuado a cada joven, a su ritmo y exigencias, de tal manera que cada uno/a asuma su propia vida como proyecto de santidad.
Lleva a descubrir el sentido de la vida, a encontrarse progresivamente con Cristo resucitado, a integrarse siempre más en la vida eclesial, y a comprometerse en la construcción del Reino de Dios.
Frutos de este camino de santidad son Domingo Savio, Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá, entre tantos/as otros/as.

9. Acompañamiento y Orientación Vocacional.
El MJS asume como propia la orientación vocacional de cada joven y lo/a acompaña –sobre todo a través de los/as asesores/as (religiosos/as y laicos/as)- en el camino de integración de todas las dimensiones de su vida; prestando particular atención a generar procesos de acompañamiento personal y comunitario de los/as jóvenes mayores, porque ellos/as están en el momento propicio de maduración de sus proyectos de vida.
Reafirmamos un estilo de acompañamiento que genere interrogantes, ayude a asumir la propia vida descubriendo los signos de Dios e internalizando los valores de la EJS, proponiendo las diversas vocaciones de servicio en la Iglesia y en la sociedad en una actitud de discernimiento permanente.

10. Estilo Educativo.
El MJS ha heredado de Don Bosco y Madre Mazzarello un estilo educativo, el Sistema Preventivo, para realizar este proceso de maduración, que parte del/la joven como persona, llega a su corazón por la bondad y lo/a acompaña en el crecimiento de su relación con Dios y con los demás.
Este estilo crea un ambiente de familia en el que el/la joven siente a los/as compañeros/as como hermanos/as y a los/as educadores/as como madres y padres que comparten la vida con él/ella.

11. Formación de Animadores.
El MJS asume la formación de aquellos/as jóvenes que se sienten llamados/as a ser animadores/as de otros/as jóvenes y misioneros/as de la nueva evangelización. Cada animador/a es el/la primer/a responsable de su propia formación, entendida como un proceso de acción reflexionada y de reflexión comprometida.

12. Compromiso Socio Político.
El MJS promueve la participación e inserción socio política favoreciendo el diálogo con otros ambientes y situaciones, en una dinámica de praxis (acción-reflexión-acción).

13. Instancias de Encuentro.
El MJS tiene encuentros, expresiones y celebraciones para profundizar su espiritualidad, profundizar la comunión, fortalecer la formación y fomentar el compromiso social.

14. Pertenencia y Participación Eclesial.
El MJS, parte viva de la Iglesia, en comunión con sus pastores, asume las líneas y participa activamente en la Pastoral de Juventud.
Participa en las Asambleas Nacionales y en la Comisión Nacional de la Pastoral Nacional de juventud representado por dos jóvenes y un/a asesor/a, quienes expresan la comunión y garantizan la comunicación con la pastoral eclesial. Son designados por la Reunión de Inspectoras e Inspectores de Argentina (RIA) a propuesta del Secretariado Argentino Salesiano de Pastoral Juvenil (SAS).
El aporte específico del MJS es la riqueza de la EJS de acuerdo con el modo original de integración del movimiento.

15. Estructuras y Roles.
El MJS está al servicio del grupo y promueve su surgimiento, formación, crecimiento. Para esto organiza estructuras mínimas y estables que acompañan procesos vitales de los/as jóvenes a nivel local e inspectorial. Por eso promueve espacios de animación y participación local, inspectorial, nacional conformados por los delegados/as, coordinadores/as, asesores/as (religiosos/as y/o laicos/as), con sus funciones diferenciadas, con el fin de:
- favorecer la comunión y la participación de los distintos grupos, asociaciones, comunidades y movimientos;
- ofrecer espacios de formación según la EJS;
- elaborar en conjunto una planificación común a todos los grupos: objetivos, formación, calendario, actividades;
- mantener la comunión y colaboración en la Pastoral de Juventud Parroquial, diocesana y nacional;
- participar corresponsablemente de las decisiones locales, (zonales) e inspectoriales;
- coordinar, programar, actuar y evaluar las actividades y la marcha del MJS a nivel local;
- promover la pertenencia de los distintos grupos a la parroquia y la referencia al MJS.